











La producción de yuca en Colombia estaba destinada a abastecer la demanda de los consumidores de este producto.
Tras varios años de investigación, la yuca se ha convertido en uno de los productos agrícolas en los que se ha invertido no solo en el mejoramiento de su producción, sino en propuestas genéticas útiles para mejorar la oferta de este tubérculo originario de América y fuente de carbohidratos y follajes para la elaboración de harinas.
“Lo que se está haciendo es revertir 50 años de orfandad, porque ni el sector privado ni el sector oficial le daba importancia a este cultivo”, dijo Hernán Ceballos Lezcano, coordinador del Proyecto para el Desarrollo de Germoplasma de Yuca del Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT).
Durante su intervención en la Cátedra Agraria Adaptación de las Plantas a Condiciones Extremas, el experto relacionó el trabajo para el mejoramiento de la producción de yuca en el país y el interés en este producto por parte de otros sectores, que pueden aprovechar las bondades de las nuevas variedades de yuca en oferta
Se han desarrollado cuatro de ellas, con mayor contenido de carotenos, componentes útiles en la producción de vitamina A y que respecto a la yuca tradicional genera más eficiencia que las yucas tradicionales, con el fin de atender a poblaciones con problemas de alimentación en zonas como África del Sur y donde se presenta gran deficiencia de esa vitamina.
También, se produce yuca destinada a la industria del almidón debido a las propiedades mejoradas que brindan más competitividad a ese sector productivo. Adicionalmente, se han encontrado materiales tolerantes al deterioro fisiológico poscosecha y se ha logrado mantener las raíces sin que se echen a perder antes de 40 días, lo cual facilitará el mercado y reducirá los costos.
En Colombia, se producen yucas azucaradas para el desarrollo de etanol y para generar en forma directa fermentación sin degradar, lo cual disminuye costos.
“Estamos moviéndonos de la yuca todo propósito a producciones especializadas. Con aliados internacionales hay recursos para producir yuca amarilla con altos carotenos y sedosa, desarrollar un método de mejoramiento más rápido y, por primera vez, el sector almidonero multinacional está interesado en trabajos en genética de yuca en Colombia”, dijo el experto.
En el país se consumen unas 20 variedades que se producen principalmente en los departamentos de Córdoba, Sucre y Bolívar. Sin embargo y pese al potencial que hay en el territorio nacional para el desarrollo de cultivos de ese tubérculo, todavía la yuca en Colombia es una producción marginal.
Los cultivadores colombianos apenas logran un rendimiento de 2 ó 3 toneladas por hectárea y la siembra de yuca se realiza en unas 200.0000 hectáreas. En cambio, a pesar de ser un país más pequeño, Tailandia siembra un millón de hectáreas de yuca por año y los rendimientos son 23 o 24 toneladas por hectárea.
En ese país, comentó el experto del CIAT, la yuca no es usada en los platos de los tailandeses. La producción tiene su mercado fijo en la industria, que compra todo el producto y estimula su desarrollo.
es la conversión de energía luminosa en energía química estable, siendo el adenosín trifosfato (ATP) la primera molécula en la que queda almacenada esa energía química. Con posterioridad, el ATP se usa para sintetizar moléculas orgánicas de mayor estabilidad. Además, se debe de tener en cuenta que la vida en nuestro planeta se mantiene fundamentalmente gracias a la fotosíntesis que realizan las algas, en el medio acuático, y las plantas, en el medio terrestre, que tienen la capacidad de sintetizar materia orgánica (imprescindible para la constitución de los seres vivos) partiendo de la luz y la materia inorgánica. De hecho, cada año los organismos fotosintetizadores fijan en forma de materia orgánica en torno a 100.000 millones de toneladas de carbono.

El profesor del MIT Martin Fisher y su equipo de KickStart, una organización sin ánimo de lucro, ha inventado una bomba capaz de extraer agua de fuentes desde 10 m bajo el suelo y empujarla a unos 12 m de altura. Da incluso la potencia necesaria para transmitirla por tuberías a una área bastante grande de tierras (unos dos acres). ¿Lo mejor de todo? Que cuesta sólo unos 100 dólares.
La bomba ha sido creada teniendo en mente a granjeros minoristas. La bomba es movida directamente por el usuario, de muy fácil uso, y permite irrigar las cosechas durante todo el año, en vez de esperar siempre a la estación lluviosa.
Y por una vez y sin que sirva de precedente, esta historia no va de ganar dinero (al menos no en el sentido americano de la palabra), al menos no los inventores. El objetivo principal es ayudar a granjeros a comenzar con pequeños negocios, con lo que tendrían unos beneficios extra de unos 1000$ cada año.
Este es un buen recordatorio de que la gran tecnología actual no siempre tiene un chip detrás.

Un genetista de la Universidad de Illinois, Stephen Moose, ha desarrollado una planta de maíz con un enorme potencial para biomasa. También sería un muy buen forraje, según Moose, debido a su gran número de hojas y a su largo tallo.
El gen conocido como Glossy 15, fue originalmente descrito por su rol en darle a las semillas de maiz una coraza que actúa como una pantalla solar para las plantas jóvenes. Sin Glossy 15, las semillas desarrollan hojas brillantes y sensibles ante la luz solar. Más estudios han demostrado que la principal función de Glossy 15 es enlentecer la maduración de la planta. Moose se preguntaba qué pasaría si se activa aún más la acción de este gen. “Lo que pasa es que se tienen plantas más grandes, posiblemente porque son más sensibles a los largos días de verano. Hemos duplicado un gen del maíz y esto incrementa su actividad. Al enlentecer el crecimiento de las plantas y hacerlas mucho más grandes para el final de la estación”.
Las masorcas tienen menos semillas comparándolas con las de una planta normal y podría ser un buen alimento para el ganado. “Si bien tienen menos granos, hay más azúcar en los tallos, así que los animales podrán comerlas y probablemente les guste”.
Si bien son muchas las ventajas de este maíz alterado genéticamente, para que sea comercializado necesita la aprobación del gobernador, y Moose se siente optimista al respecto, ya que declara que dicha intervención genética no aporta riesgos para la salud. “Es un gen que ya existía en el maíz, lo único que hicimos fue poner una copia extra del mismo para obtener el resultado deseado”.

7 * 2 ** 3 + 9 MOD 4 - 49 / 7 +13 DIV 2
= 7 * 8 + 9 MOD 4 - 49 / 7 + 13 DIV 2
= 56 + 9 MOD 4 - 7 + 13 DIV 2
= 56 + 1 - 7 + 6
= 56
De número decimal a binario:


Luego realizamos el otro pero ya con una operación aritmética incluida: